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Aprender LSM estimula el pensamiento visual, la memoria y la empatía desde la infancia

Aprender LSM estimula el pensamiento visual, la memoria y la empatía desde la infancia

La Lengua de Señas Mexicana: una herramienta poderosa para aprender e incluir

La Lengua de Señas Mexicana (LSM) no es solo un medio de comunicación para personas sordas; es una herramienta lingüística completa con estructura, gramática y valor cultural propio. Cada vez más familias, escuelas y espacios educativos en México están reconociendo la importancia de enseñarla desde la infancia, no solo por su utilidad comunicativa, sino por el impacto positivo que tiene en el desarrollo cognitivo, social y emocional de los niños oyentes y no oyentes por igual.

¿Qué es la Lengua de Señas Mexicana y por qué enseñarla desde la infancia?

La LSM es la lengua visual y gestual utilizada por la comunidad sorda mexicana. Está oficialmente reconocida por el Estado desde 2005 como una lengua nacional, al igual que el español y las lenguas indígenas.

A diferencia de lo que muchas personas creen, la LSM no es una traducción palabra por palabra del español, sino una lengua con su propia sintaxis y gramática. Su aprendizaje implica el uso de gestos, movimientos, expresiones faciales y espaciales, lo cual aporta múltiples beneficios en el desarrollo infantil.

Beneficios cognitivos: pensamiento visual y memoria activa

Aprender LSM desde la infancia estimula áreas del cerebro relacionadas con la atención visual, la coordinación motora y la memoria espacial. Como es una lengua visual, requiere que los niños procesen información de manera diferente, fomentando el pensamiento simbólico y abstracto desde temprana edad.

Estudios muestran que los niños que aprenden lengua de señas desarrollan mayor agilidad mental y memoria a corto plazo. El uso constante de señas fortalece la retención visual y auditiva, ya que se apoyan mutuamente en la comprensión del mensaje.

Además, aprender una lengua distinta, aunque sea visual, potencia la plasticidad cerebral y abre la puerta a futuros aprendizajes multilingües.

Desarrollo emocional y social: empatía desde el lenguaje

Otro beneficio crucial del aprendizaje de LSM en la infancia es el desarrollo de la empatía. Al conocer y practicar una lengua que facilita la inclusión de personas con discapacidad auditiva, los niños comienzan a ver la diversidad como algo natural y valioso, y no como una barrera.

La exposición temprana a la LSM también mejora la capacidad de lectura de emociones en el rostro, una habilidad que se entrena activamente en esta lengua. Esto fortalece la inteligencia emocional, tan necesaria para relacionarse de manera respetuosa y consciente con los demás.

Espacios educativos que enseñan LSM: una apuesta por la inclusión real

Cada vez más escuelas en México están incorporando talleres de LSM dentro de su currícula, reconociendo su valor pedagógico y social. Ya sea como materia formal o como actividad extracurricular, enseñar LSM abre puertas a la inclusión real, permitiendo que estudiantes sordos y oyentes compartan el mismo entorno sin barreras comunicativas.

Además, los niños que aprenden LSM pueden convertirse en puentes de comunicación entre personas sordas y oyentes en su comunidad, impulsando desde pequeños una cultura más empática y accesible.

Cómo empezar a enseñar LSM desde casa o la escuela

No es necesario ser experto para comenzar. Existen recursos sencillos como videos, libros ilustrados, apps y talleres introductorios. Aquí algunos pasos clave:

  • Empezar con palabras básicas (saludos, colores, emociones, animales).
  • Usar cuentos visuales o juegos de asociación con señas.
  • Ver videos cortos con práctica en familia o en grupo.
  • Invitar a personas sordas o intérpretes a compartir experiencias con los niños.

La clave es hacer del aprendizaje una experiencia divertida, cotidiana y significativa.

Enseñar Lengua de Señas Mexicana desde la infancia no solo enriquece el desarrollo intelectual y emocional de los niños, sino que contribuye activamente a la construcción de una sociedad más justa, empática e inclusiva.

Al promover el aprendizaje de la LSM desde edades tempranas, sembramos conciencia, respeto y conexión entre distintas formas de comunicación y de ver el mundo. Porque comunicar también es educar. Y educar, siempre, es incluir.